Aroma Hispana: distribuidor oficial de Vivasan

Aroma Hispana – Distribuidor oficial de Vivasan en España



Lo que realmente ocurre en nuestra piel y cómo podemos cuidarla mejor

Hay algo que muchas personas empiezan a notar con el paso de los años.

La piel ya no se siente igual.

Puede aparecer más tirantez después de la ducha, mayor sensación de sequedad, zonas ásperas o una piel que parece necesitar más cuidados que antes.

Y entonces solemos pensar:

«Necesito una crema más hidratante».

Pero ¿es realmente solo una cuestión de falta de agua?

La respuesta es más interesante.

Nuestra piel no es simplemente una superficie que debemos mantener hidratada. Es un órgano vivo que actúa como una barrera entre nuestro organismo y el exterior, ayudando a limitar la pérdida de agua y protegiéndonos frente a diferentes agentes ambientales.

Con el paso del tiempo se producen cambios en diferentes estructuras y funciones de la piel. También pueden influir factores externos como el clima, la exposición solar, los hábitos de cuidado y determinados productos que utilizamos. Y en las mujeres, los cambios hormonales asociados a la menopausia pueden contribuir además a modificaciones en hidratación, elasticidad, colágeno y función de la piel.

Por eso, cuando hablamos de piel madura, no hablamos solamente de arrugas.

Hablamos de una piel que puede tener unas necesidades diferentes.

En este artículo vamos a descubrir qué ocurre realmente con el paso de los años, qué papel desempeña la barrera cutánea, por qué aparecen la sequedad y la tirantez y qué puede aportar una buena rutina cosmética.

Y, sobre todo, veremos algo importante:

hidratar la piel no consiste simplemente en añadirle agua.

Una buena formulación puede utilizar diferentes tipos de ingredientes —como humectantes, emolientes y oclusivos— que ayudan de distintas maneras a mantener la hidratación y apoyar la función de barrera.

Porque conocer lo que realmente necesita nuestra piel es el primer paso para aprender a cuidarla.

La piel cambia con nosotros. Cuidarla bien empieza por comprender esos cambios.


La barrera cutánea: nuestro escudo natural


Cuando hablamos de piel seca, solemos pensar inmediatamente en la falta de hidratación. Pero antes de hablar de cremas, conviene entender cómo consigue la propia piel mantener su equilibrio.

La capa más externa de la piel, especialmente el estrato córneo, desempeña un papel fundamental como barrera protectora. No es una superficie inerte: su estructura ayuda a limitar la pérdida de agua y a proteger los tejidos que se encuentran debajo frente al entorno.

Podemos imaginarla como una especie de muro cuidadosamente construido

Las células del estrato córneo serían los elementos estructurales, mientras que entre ellas existe una matriz rica en lípidos que ayuda a mantener la cohesión y la función de barrera.

Entre estos lípidos destacan las ceramidas, el colesterol y los ácidos grasos, que participan en la organización de esta estructura y en la regulación del paso de agua a través de la piel.

Cuando esta barrera funciona correctamente, la piel puede conservar mejor su contenido de agua y responder adecuadamente a las agresiones externas.

Pero con el envejecimiento se producen cambios en diferentes componentes de la piel, incluidos algunos de los elementos relacionados con su función de barrera. Además, la capacidad de recuperación después de determinadas agresiones puede verse alterada.

Por eso, cuando una piel madura empieza a sentirse más seca o tirante, no siempre se trata simplemente de que le falte agua.

También puede estar relacionado con la forma en que la piel consigue retenerla y mantener su barrera protectora.

Y aquí aparece una idea fundamental para entender el cuidado de la piel:

Una piel bien hidratada no depende únicamente de aportar agua, sino también de ayudarla a conservarla.


¿Qué cambia realmente en la piel con el paso de los años?

El envejecimiento de la piel no ocurre de un día para otro. Es un proceso progresivo en el que intervienen cambios tanto en las capas más superficiales como en estructuras más profundas.

Con el paso de los años, la piel puede hacerse más fina y frágil, disminuir su capacidad de renovación y producir menos componentes estructurales como el colágeno y la elastina. También pueden producirse cambios en la composición de los lípidos de la barrera cutánea y en la capacidad de la piel para recuperarse después de determinadas agresiones.

Pero hay algo que conviene distinguir.

Envejecer no significa simplemente “tener menos agua”

La sensación de sequedad puede estar relacionada con diferentes factores que actúan conjuntamente.

Por un lado, cambian algunos componentes que ayudan a mantener la hidratación y la función de barrera. Por otro, la piel madura puede responder de manera diferente a factores externos como el frío, el viento, los productos de limpieza o una exposición ambiental excesiva.

Además, la producción de determinadas sustancias presentes en la piel cambia con la edad. Entre ellas se encuentran componentes del factor natural de hidratación (NMF), que contribuye a mantener el agua dentro del estrato córneo.

Y existe otro factor que merece un apartado propio: las hormonas.

Especialmente en las mujeres, la disminución de estrógenos asociada a la menopausia puede acompañarse de cambios en el grosor, la hidratación, la elasticidad y otras propiedades de la piel.

Por eso, cuando una persona nota que su piel necesita más cuidados a medida que pasan los años, no estamos hablando únicamente de una cuestión estética.

Estamos observando el resultado de varios procesos biológicos que van modificando la forma en que la piel se renueva, se protege y mantiene su equilibrio.

La piel madura no necesita que intentemos detener el tiempo. Necesita que entendamos cómo ha cambiado.


Cuando las hormonas también entran en juego

Hay una etapa en la que los cambios de la piel pueden hacerse especialmente evidentes: la menopausia.

Durante esta transición disminuyen los niveles de estrógenos y la piel también responde a ese cambio hormonal. Los estrógenos participan en diferentes procesos relacionados con la piel, entre ellos la producción de colágeno, la hidratación, la elasticidad y la función de la barrera cutánea.

Por eso, alrededor de la menopausia algunas mujeres pueden notar que su piel se vuelve más seca, fina o sensible, que pierde elasticidad o que las líneas de expresión se hacen más visibles.

Pero hay que hacer una distinción importante.

Envejecer y entrar en la menopausia no son exactamente lo mismo

El envejecimiento cutáneo depende de muchos factores: la edad, la genética, la exposición solar acumulada, el entorno y los hábitos de vida, entre otros.

La menopausia añade además un cambio hormonal específico que puede acelerar algunos de los cambios que ya se estaban produciendo en la piel.

La investigación científica ha encontrado asociaciones entre la disminución de estrógenos y cambios en el colágeno, el grosor de la piel, la elasticidad y la hidratación. Una revisión sistemática y metaanálisis también ha encontrado que la terapia hormonal menopáusica puede mejorar determinados parámetros como el grosor, la elasticidad y el contenido de colágeno, aunque los autores señalan que todavía hacen falta estudios clínicos mejor diseñados para responder a todas las cuestiones.

Esto no significa que una crema cosmética pueda sustituir una intervención hormonal, ni que todas las mujeres necesiten tratamiento hormonal.

Son cuestiones diferentes.

Lo que sí nos ayuda a entender esta evidencia es algo mucho más sencillo:

la piel de una mujer después de la menopausia puede tener necesidades diferentes a las que tenía años atrás.

Y por eso también puede ser necesario adaptar la forma en que la cuidamos.

Cuando cambian las hormonas, también cambia la piel. Comprenderlo nos permite cuidarla mejor, sin exigirle que permanezca igual que hace veinte años.


¿Por qué aparece esa sensación de tirantez y sequedad?

Cuando la piel pierde parte de su capacidad para mantener el agua y su barrera funciona de manera menos eficiente, podemos empezar a notar algo muy reconocible: tirantez, aspereza, descamación o sensación de incomodidad.

A esta situación se la denomina xerosis cutánea, es decir, piel seca. Es especialmente frecuente a partir de los 50 años y puede verse favorecida tanto por cambios propios del envejecimiento como por factores ambientales y hábitos de cuidado. Una revisión reciente estima una prevalencia agrupada de alrededor del 53 % en personas mayores, aunque las cifras varían según la población estudiada.

Pero la sequedad no depende de una sola causa

El frío, el viento, los ambientes secos, las duchas muy calientes o determinados productos de limpieza pueden alterar la superficie cutánea.

También influyen factores internos. Con el envejecimiento pueden disminuir algunos de los lípidos y componentes que participan en la función de barrera y en la capacidad del estrato córneo para retener agua.

Entre estos componentes se encuentran los factores naturales de hidratación (NMF), una mezcla de sustancias capaces de atraer y retener agua, como aminoácidos, urea, lactato y otros compuestos. Su función es importante para mantener la flexibilidad, la descamación normal y la integridad de la barrera cutánea.

Y aquí es donde empieza a tener sentido hablar de los productos hidratantes y emolientes.

La evidencia disponible indica que determinados productos de cuidado, utilizados de forma regular, pueden mejorar la sequedad y ayudar a mantener la función de barrera en la piel madura. Entre ellos se encuentran las formulaciones que combinan ingredientes con diferentes funciones, como humectantes, emolientes y sustancias oclusivas.

La piel seca no siempre necesita más productos. Necesita productos que ayuden a recuperar y conservar su equilibrio.

Y esto nos lleva a una cuestión fundamental: ¿qué significa realmente hidratar la piel?


Hidratar no significa simplemente aportar agua

Cuando hablamos de una crema hidratante, solemos imaginar que su función consiste simplemente en aportar agua a la piel.

Pero una buena formulación puede trabajar de varias maneras.

Humectantes: ayudan a atraer y retener agua

Ingredientes como la glicerina, la urea, el ácido hialurónico o el pantenol pueden actuar como humectantes, ayudando a mantener agua en las capas superficiales de la piel.

Emolientes: ayudan a suavizar la superficie

Los emolientes rellenan espacios entre las células de la capa superficial y mejoran la sensación de suavidad y flexibilidad.

Aquí encontramos, entre otros, aceites vegetales, determinados lípidos y mantecas.

Oclusivos: ayudan a reducir la pérdida de agua

Los ingredientes oclusivos forman una película sobre la superficie cutánea que puede disminuir la pérdida de agua hacia el exterior.

Por eso, una formulación puede combinar diferentes tipos de ingredientes para conseguir un efecto más completo sobre la piel seca. La literatura dermatológica respalda el uso de humectantes, emolientes y oclusivos como estrategias complementarias para mejorar la hidratación y apoyar la función de barrera.

Y aquí aparece una diferencia importante:

Es mucho más interesante observar cómo está formulado y qué ingredientes contiene.

Y ahora sí llegamos a una cuestión que nos interesa especialmente:

¿Qué ingredientes podemos encontrar en una línea cosmética diseñada para piel madura y seca?


Crema Facial Argana: cuidar una piel que ha cambiado

Después de conocer cómo cambia la piel con la edad y qué papel tiene una buena formulación, podemos detenernos en uno de los productos de la línea: la Crema Facial Argana.

Su interés no está únicamente en el aceite de argán. La fórmula combina diferentes ingredientes que pueden desempeñar funciones complementarias en el cuidado de la piel.

Aceite de argán

El aceite de Argania spinosa es rico en ácidos grasos, principalmente oleico y linoleico, y contiene también tocoferoles y otros componentes minoritarios.

En cosmética, los aceites vegetales pueden actuar principalmente como emolientes, ayudando a suavizar la superficie de la piel y a mejorar su sensación de confort.

Niacinamida (vitamina B3)

La niacinamida es uno de los ingredientes cosméticos con una evidencia especialmente interesante.

Se ha estudiado por su capacidad para apoyar la función de la barrera cutánea, mejorar determinados aspectos de la textura y ayudar a mantener una apariencia más uniforme de la piel.

Es importante, sin embargo, no confundir estos efectos cosméticos con un tratamiento médico de las enfermedades de la piel.

Ácido hialurónico

El ácido hialurónico tiene una gran capacidad para retener agua y se utiliza ampliamente en cosmética para mejorar la hidratación y la sensación de suavidad de la piel.

Su efecto depende también de la formulación y de las características de la molécula utilizada.

Manteca de karité y aceite de jojoba

Ambos aportan una fracción lipídica a la formulación y pueden contribuir a suavizar y acondicionar la superficie cutánea.

Esto resulta especialmente interesante cuando hablamos de piel madura que presenta sensación de sequedad o tirantez.

¿Qué podemos esperar entonces de una crema como esta?

No sería correcto decir que una crema de argán «elimina las arrugas» o «rejuvenece la piel».

Una formulación cosmética puede mejorar la hidratación, suavidad y apariencia de la piel, y determinados ingredientes cuentan con estudios que respaldan funciones concretas.

Pero el resultado final depende de muchos factores: la formulación completa, la concentración de los ingredientes, la frecuencia de uso y, por supuesto, las características individuales de cada piel.

La cosmética eficaz no necesita prometer que detiene el envejecimiento. Puede ayudar a que una piel madura se mantenga hidratada, confortable y cuidada.


Aceite Corporal Argana: el cuidado desde los lípidos

Cuando hablamos de piel seca, no todo se reduce a aportar agua. Los lípidos también desempeñan un papel importante en la función de barrera de la piel, ayudando a limitar la pérdida de agua y a mantener sus condiciones normales.

Por eso, los aceites vegetales tienen un lugar interesante dentro del cuidado corporal.

El aceite de argán y la piel

El aceite de Argania spinosa contiene principalmente ácidos grasos como el oleico y el linoleico, además de componentes minoritarios como los tocoferoles.

Su interés cosmético no se basa únicamente en su tradición de uso. Existen estudios clínicos que han analizado específicamente su aplicación sobre la piel.

En un estudio realizado en mujeres posmenopáusicas, la aplicación diaria de aceite de argán durante 60 días se relacionó con una mejora significativa de distintos parámetros de elasticidad cutánea.

Otro estudio del mismo grupo de investigación observó, tras la aplicación tópica, una disminución de la pérdida transepidérmica de agua (TEWL) y un aumento del contenido de agua de la epidermis. Los autores interpretaron estos resultados como compatibles con una mejora de la función de barrera y de la capacidad de la piel para mantener el agua.

Esto es interesante especialmente cuando hablamos de piel madura, porque la sequedad y los cambios en la barrera cutánea pueden hacerse más evidentes con el paso del tiempo.

¿Qué encontramos en el Aceite Corporal Argana?

El Aceite Corporal Argana de Vivasan, referencia I338, contiene 200 ml y combina diferentes aceites vegetales, entre ellos argán, oliva y soja, junto con vitamina E.

Aquí está precisamente la diferencia respecto a los productos anteriores de la línea:

no estamos hablando de una crema, sino de una formulación basada en una fase oleosa.

Su textura permite extenderlo fácilmente sobre la piel y resulta especialmente apropiado para un masaje corporal.

Una forma sencilla de utilizarlo

Una buena ocasión para aplicarlo es después de la ducha, sobre la piel todavía ligeramente húmeda.

Se puede extender una pequeña cantidad mediante movimientos suaves hasta que se absorba.

También puede utilizarse durante un masaje corporal, donde además de la propia fórmula entra en juego algo tan sencillo como el contacto y el masaje sobre la piel.

Y quizá esa sea una de las cosas más interesantes de este producto: no necesitamos convertir el cuidado corporal en un ritual complicado.

A veces basta con dedicar unos minutos a la piel, elegir una formulación adecuada y convertir ese momento en una rutina agradable.

¿Qué podemos esperar realmente?

Aquí prefiero ser rigurosa.

El aceite de argán no es un tratamiento médico ni podemos atribuirle la capacidad de detener el envejecimiento de la piel.

Lo que sí podemos decir es que existen estudios clínicos que han encontrado efectos favorables sobre determinados parámetros de hidratación y elasticidad cutánea después de su aplicación tópica.

Y eso encaja muy bien con la finalidad cosmética de un aceite corporal: acompañar el cuidado de la piel aportando una fuente de lípidos, suavidad y confort.


Crema de Manos y Uñas Argana: una zona que merece atención propia

Hay una parte de nuestro cuerpo que utilizamos constantemente y que, sin embargo, muchas veces queda fuera de nuestras rutinas de cuidado: las manos.

Las lavamos, las exponemos al frío, al sol, al agua y a productos de limpieza, y repetimos estos pequeños gestos todos los días. Esa exposición continua puede favorecer la sequedad y hacer que la piel pierda confort.

Además, las manos cambian con la edad. La piel del dorso se vuelve más fina y pierde parte del volumen y de la elasticidad que tenía años atrás.

Una fórmula pensada también para uñas y cutículas

La Crema de Manos y Uñas Argana I340, de 75 ml, tiene un planteamiento diferente al de las cremas faciales o corporales de la misma línea: está formulada específicamente para manos, uñas y cutículas.

Entre sus ingredientes encontramos aceite de argán, aceite de almendras dulces, glicerina, extracto de hamamelis, pantenol y vitamina E.

Aquí resulta especialmente interesante la combinación de ingredientes.

La glicerina actúa como humectante, mientras que los aceites vegetales aportan componentes lipídicos que ayudan a mejorar la sensación de sequedad y aspereza.

El pantenol (provitamina B5) es otro ingrediente habitual en productos destinados a piel seca o irritada por su capacidad para favorecer la hidratación y el confort cutáneo.

Y el aceite de argán vuelve a aparecer, pero esta vez acompañado de ingredientes seleccionados pensando específicamente en una zona que está continuamente expuesta.

¿Y las uñas?

La crema no se limita a la piel de las manos.

El fabricante indica que está destinada también al cuidado de uñas y cutículas, y recomienda masajearla suavemente después de cada lavado de manos o cuando sea necesario.

Esto tiene bastante sentido desde el punto de vista de una rutina: en lugar de aplicar el producto únicamente sobre el dorso de las manos, podemos aprovechar el masaje para llegar también a las cutículas y alrededor de las uñas.

No necesitamos convertirlo en un tratamiento complicado.

Un pequeño gesto repetido con regularidad puede tener más sentido que esperar a que las manos estén extremadamente secas para cuidarlas.

Un producto para llevar y utilizar

Y aquí hay una característica práctica que merece la pena destacar.

La crema está pensada para absorberse rápidamente, por lo que puede utilizarse durante el día, especialmente después de lavarse las manos.

Esto es importante porque una crema de manos puede tener una formulación excelente, pero si deja una sensación excesivamente grasa que dificulta seguir con nuestras actividades, probablemente terminaremos utilizándola menos.

En definitiva, dentro de la línea Argana, esta crema tiene una función muy concreta:

acompañar el cuidado cotidiano de las manos y extender ese cuidado a uñas y cutículas.


Champú Argana: cuando el cuidado empieza en el cuero cabelludo

Pasamos ahora de la piel al cabello. Y aquí conviene cambiar también la forma de entender el cuidado.

Un champú no está pensado para permanecer sobre la piel durante horas. Su primera función es limpiar el cabello y el cuero cabelludo, y después aportar unas características cosméticas determinadas según su formulación.

El Champú Argana de Vivasan, referencia I379, contiene 200 ml. La información oficial de Vivasan lo describe como un champú para uso diario formulado con aceite de argán y enriquecido con vitamina B5.

Limpiar sin castigar el cabello

Cuando el cabello está seco, quebradizo o sometido habitualmente a calor, tintes, planchas o secadores, la elección del producto de limpieza puede influir mucho en cómo se siente después del lavado.

El Champú Argana está formulado sin lauril sulfato de sodio (SLS) y la información del producto destaca su utilización para una limpieza suave. También incluye aceite de argán, proteína de trigo, alantoína, pantenol y vitamina E.

Aquí encontramos un enfoque diferente al de las cremas que hemos visto anteriormente: no buscamos simplemente aportar grasa a la piel, sino conseguir que la limpieza y el acondicionamiento sean compatibles con un cabello que necesita cuidado.

El aceite de argán también tiene sentido en el cabello

El aceite de argán es rico en ácidos grasos y compuestos antioxidantes, y por eso se utiliza ampliamente en formulaciones cosméticas destinadas al cabello.

En este champú, sin embargo, no debemos exagerar su función.

Al tratarse de un producto que se aplica y posteriormente se aclara, no podemos atribuirle los mismos efectos que tendría un aceite capilar que permanece sobre el cabello.

Su interés está en formar parte de una fórmula de limpieza que busca dejar el cabello suave, manejable y con brillo, según la información del fabricante.

Y el cuero cabelludo también importa

Muchas veces prestamos toda la atención al cabello y nos olvidamos de dónde nace.

El Champú Argana se aplica directamente sobre el cabello y se masajea suavemente sobre el cuero cabelludo antes de aclararlo. La fórmula incorpora pantenol y alantoína, ingredientes habituales en cosmética capilar destinados a mejorar la sensación de confort y acondicionamiento.

Por eso, una buena rutina capilar no consiste únicamente en conseguir que el cabello tenga brillo.

También consiste en limpiar adecuadamente el cuero cabelludo y tratar el cabello con suavidad durante el lavado.

¿Para qué tipo de cabello puede resultar interesante?

Según la información del fabricante, está indicado para diferentes tipos de cabello, incluidos los cabellos secos, frágiles, dañados, finos, gruesos, lisos o rizados.

Pero aquí haría una pequeña precisión: que un producto sea adecuado para muchos tipos de cabello no significa que sea la solución para todos los problemas capilares.

Un cabello con caída importante, dermatitis, descamación persistente u otro problema del cuero cabelludo necesita identificar primero la causa. Un champú cosmético puede formar parte del cuidado, pero no sustituye una valoración profesional cuando existe un problema dermatológico.

El último paso de nuestra línea Argana

Con el champú llegamos al último producto de esta línea que queríamos presentar.

Hemos pasado de la piel del rostro, al cuerpo, al aceite corporal, después a manos y uñas, y finalmente al cabello y cuero cabelludo.

Cinco productos diferentes y, sobre todo, cinco necesidades diferentes.

Y eso es precisamente lo que me gustaría que quedara como idea final del artículo:

una línea cosmética tiene más sentido cuando entendemos qué necesita cada zona y elegimos el producto por su formulación y su función, no simplemente porque todos lleven el mismo ingrediente de moda.


Una línea pensada para cuidar la piel en cada etapa

Hablar de la línea Argana no consiste solamente en hablar de aceite de argán.

A lo largo de este recorrido hemos visto que cada producto responde a una necesidad diferente.

La Crema Facial Argana está orientada al cuidado específico del rostro. La Crema Corporal busca aportar confort a las zonas del cuerpo que necesitan un cuidado más nutritivo. El Aceite Corporal introduce una forma diferente de cuidar la piel mediante una formulación basada en aceites. La Crema de Manos y Uñas presta atención a una zona que utilizamos continuamente y que muchas veces olvidamos. Y el Champú Argana traslada este concepto de cuidado al cabello y al cuero cabelludo.

No se trata, por tanto, de utilizar cinco productos porque sí.

Se trata de entender que la piel del rostro, el cuerpo, las manos y el cuero cabelludo no tienen exactamente las mismas necesidades y que la elección de un cosmético debería partir de esa diferencia.

Cuidar mejor también significa conocer mejor

La cosmética ha cambiado mucho. Hoy podemos encontrar fórmulas con ingredientes procedentes de la tradición cosmética y, al mismo tiempo, estudiar qué sabemos realmente sobre ellos.

El aceite de argán es un buen ejemplo.

Su utilización tradicional en Marruecos se ha mantenido durante generaciones, pero actualmente también disponemos de investigaciones que han estudiado algunos de sus componentes y su aplicación cosmética.

Esto nos permite acercarnos a los productos desde una perspectiva más equilibrada:

ni considerar que un ingrediente natural es automáticamente perfecto, ni pensar que solamente lo sintético puede ser eficaz.

Lo importante está en conocer la formulación, comprender para qué está diseñado cada producto y utilizarlo de acuerdo con nuestras necesidades.

La belleza no tiene por qué significar perseguir una piel perfecta

Con el paso de los años, nuestra piel cambia. También cambian nuestras necesidades y nuestras prioridades.

Quizá cuidar la piel madura no debería consistir en intentar que vuelva a parecerse a la de hace veinte años.

Puede consistir simplemente en mantenerla confortable, protegida y bien cuidada, aceptando al mismo tiempo que forma parte de nuestra historia.

Y esa es, en definitiva, la filosofía con la que podemos acercarnos a una línea como Argana:

conocer los ingredientes, entender las fórmulas y elegir conscientemente.

Porque una buena rutina de cuidado no tiene que ser complicada.

Debe tener sentido para nosotros.


Bibliografía y fuentes consultadas

Para elaborar este artículo hemos consultado tanto literatura científica como información técnica de los productos y documentación oficial de Vivasan.

Evidencia científica sobre piel, envejecimiento y menopausia

  1. Thornton MJ. Estrogens and aging skin. Dermato-Endocrinology. 2013;5(2):264-270. Estudio de revisión sobre la influencia de los estrógenos en la estructura y función de la piel.
  2. Brincat MP, Muscat Baron Y, Galea R. Estrogens and the skin. Climacteric. 2005;8(2):110-123. Revisión sobre la relación entre menopausia, estrógenos y cambios cutáneos.
  3. Pivazyan L, et al. Skin Rejuvenation in Women using Menopausal Hormone Therapy: A Systematic Review and Meta-Analysis. Journal of Menopausal Medicine. Revisión sistemática y metaanálisis sobre terapia hormonal menopáusica y parámetros como elasticidad, grosor y colágeno cutáneo.
  4. Calleja-Agius J, Muscat-Baron Y, Brincat MP. Skin ageing. Menopause International. 2007;13(2):60-64. Revisión sobre envejecimiento cutáneo, colágeno, elasticidad y cambios asociados a la menopausia.

Evidencia científica sobre el aceite de argán

  1. Boucetta Qiraouani N, Charrouf Z, Aguenaou H, Derouiche A, Bensouda Y. The effect of dietary and/or cosmetic argan oil on postmenopausal skin elasticity. Clinical Interventions in Aging. 2015;10:339-349. Estudio clínico sobre la aplicación tópica de aceite de argán y determinados parámetros de elasticidad cutánea en mujeres posmenopáusicas.
  2. Boucetta Qiraouani N, et al. Skin hydration in postmenopausal women: argan oil benefit with oral and/or topical use. Clinical Interventions in Aging. 2015. Estudio sobre hidratación cutánea, pérdida transepidérmica de agua y contenido de agua de la epidermis.
  3. Tichota M, et al. Design, characterization, and clinical evaluation of argan oil nanostructured lipid carriers to improve skin hydration. International Journal of Nanomedicine. 2014. Investigación sobre formulaciones tópicas que incorporan aceite de argán y parámetros de hidratación cutánea.

Información técnica de los productos

  1. Vivasan International — Argana Face Cream I897. Información del fabricante sobre composición, características y utilización de la crema facial Argana.
  2. Vivasan International — Línea Argana. Fichas e información técnica de los productos de la gama Argana: crema facial, crema corporal, aceite corporal, crema de manos y uñas y champú.
  3. Vivasan Club — Línea Argana. Información pública de producto utilizada para contrastar características y referencias de la gama.

Con cariño.

Marisa Gómez
Aroma Hispana

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